La FAUBA colabora en el manejo de la laguna del Ecoparque de Caballito

La Cátedra de Acuicultura brinda asesoramiento técnico a la Cooperativa Recuperadores Urbanos del Oeste (RUO) en el manejo de la laguna del Ecoparque que se ubica en el barrio porteño de Caballito. Este pequeño cuerpo de agua en plena Ciudad de Buenos Aires representa un gran beneficio para la salud ecosistémica y ambiental.

El equipo docente de la Cátedra de Acuicultura de Facultad de Agronomía de la UBA provee asesoramiento técnico para el manejo de la laguna instalada en el Ecoparque de Caballito (CABA). Este pulmón verde, ubicado en Yerbal al 1470, fue creado por la Cooperativa Recuperadores Urbanos del Oeste (RUO), una asociación que nació como consecuencia de la crisis del 2001 y hoy está conformada por más de mil trabajadores/as.

“Las personas que gestionan el espacio se acercaron a la Cátedra por una demanda de la comunidad, de los/as vecinos/as. En plena ola de dengue vieron amenazante la presencia de un nuevo cuerpo de agua, que podía ser un foco de enfermedades. Necesitaban una garantía académica y profesional de que ese espacio estaba siendo bien gestionado y que no iba a ser potencial foco de cría de mosquitos que puedan transmitir algún tipo de enfermedad”, contó Alejandro “Koko” López, Lic. en Ciencias Ambientales e integrante de la Cátedra de Acuicultura.

“Con el tiempo – agregó López - surgieron algunos inconvenientes en la laguna. Suele pasar que con mucho calor el agua se pone muy verde, hay ciertos problemas que tienen que ver con la naturaleza del cuerpo de agua y con cómo uno lo maneja”.

Así, desde la Cátedra de la Facultad sugirieron realizar un plan integral de manejo que contemple las medidas a tomar para mantener el espacio acuático en óptimas condiciones ambientales y de salud ecosistémica. Actualmente el proyecto se encuentra en la primera etapa: los docentes luego del trabajo a campo, están procesando las muestras, realizando los informes y desarrollando el plan de manejo.

“El relevamiento que se hace es completo, incluye toda la fauna de animales invertebrados, de peces, de vectores de enfermedades, de algas, de plantas, hasta de aves acuáticas. Es un relevamiento biológico y ecosistémico integral.

Además, se miden variables físicas y químicas del agua. Entonces, con ese relevamiento ecológico de base, tendremos los elementos para después diagnosticar si hay problemas, si hay posibles focos de transmisión de enfermedades por vectores o cualquier otro tipo de problema asociado o no. Y, en el caso de haberlo, también brindar soluciones”, explicó el docente.

La Cooperativa Recuperadores Urbanos del Oeste (RUO) posee un enfoque multidisciplinario, donde además de abarcar el tema del reciclado y el recuperado de materiales, ha creado espacios educativos y vecinales. Allí se brindan diversos talleres, poseen una huerta, un jardín de nativas y un pequeño talar. En este contexto, los/as recuperadores/as desarrollaron el espacio acuático, una pequeña laguna con grandes beneficios ambientales.

“Es un lugar que brinda una serie de servicios ambientales claves, como ser un espacio de biodiversidad, de atracción de diferentes especies de aves, insectos polinizadores y benéficos que pueden ser provechosos también para la huerta aledaña. Además estos espacios acuáticos son importantes en el contexto del Cambio Climático, como reguladores de ciclos hidrológicos y mitigadores del efecto de isla de calor en las ciudades, beneficios ambientales claves en un barrio con un déficit importante de espacios verdes, espacios de esparcimiento y espacios naturales”, manifestó el licenciado.

Además, el docente contó que la Cooperativa busca transformar el espacio con plantas acuáticas nativas del ecosistema regional, es decir, convertir el lugar en un biotipo ambiental de esta región que tenga también una función educativa de divulgación y de educación ambiental.

“Vincularse con este tipo de espacios es compartir el conocimiento que tienen determinadas áreas de la Facultad sobre problemáticas concretas de la sociedad. El informe pretende ser una manera didáctica de empezar a abordar y a entender cómo funciona este ecosistema en un entorno urbano y qué puede ofrecer. Este proyecto es muy provechoso tanto para los/as vecinos/as y los/as recuperadores/as, como para la FAUBA que se posiciona como un lugar de referencia en temas socioambientales y todo lo relacionado con el cruce entre lo ambiental y lo urbano”, finalizó Alejandro López.

 

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Sobre el autor

Esp. Lic. en Comunicación Social